Los secretos arqueológicos del Caribe Mexicano

  • Cuenta con 18 zonas que tienen entre sus muros susurros de historia y vida de los mayas
  • En más de 10 sitios se puede adentrar a la cultura maya y aprender de sus costumbres y tradiciones

 

Clase Turista

Pensar en el Caribe Mexicano es trasladarse a playas blancas, tranquilas aguas color turquesa, selva exuberante, gastronomía multicultural y una inigualable vida nocturna para todos los gustos. Sin embargo, Quintana Roo también es cuna de la milenaria cultura maya; aunque los primeros nombres que se vienen a la mente son Tulum y Cobá, el estado cuenta con 18 zonas arqueológicas que tienen entre sus muros susurros de historia y vida de los mayas.

Darío Flota Ocampo, director general del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, menciona: “Una gran parte de la riqueza que ofrece el Caribe Mexicano es su historia; nuestros sitios arqueológicos son espacios mágicos donde podrán adentrarse a la cultura maya y aprender de sus costumbres, tradiciones y manera de vivir”.

La zona arqueológica de Xel-Há debe su nombre a una palabra maya compuesta por xel, pedazo, entrada y há, agua; es decir, “entrada de agua” en alusión a la geografía del lugar. La caleta de Xel-Há es una de las más importantes de la costa de Quintana Roo desde tiempos prehispánicos debido a que es un área natural de abrigo. Fue uno de los principales puertos comerciales y en él pueden observarse magníficos ejemplos de pintura mural, particularmente en el llamado “Edificio de los Pájaros”; en el “Grupo Jaguar” puede también apreciarse un felino que da nombre al conjunto.

Siguiendo el trazo arqueológico, encontramos el sitio de El Meco, cuyo nombre original se desconoce, pero de acuerdo a cronistas del siglo XVI, pudo ser llamado Belma. “El Meco” era el apodo de un residente local del siglo XIX, el cual hacía referencia a una malformación de sus extremidades inferiores; quedando asociado a las ruinas, puesto que era el cuidador de un pequeño rancho en la playa cercano al sitio. El Meco está localizado en la costa norte de Quintana Roo, justo en la bahía de Isla Mujeres, por lo que es muy probable que haya tenido un papel relevante en la ruta de navegación maya a lo largo de toda costa, y desde su cima puede tenerse una visión privilegiada de la isla de Cancún y sus zonas aledañas.

Un poco más hacia el sur está la Zona Arqueológica de Muyil. Se desconoce el nombre original; sin embargo, así es como se le conoce desde la época colonial a una de las lagunas adyacentes al sitio. También es conocido como Chunyaxché. Muyil era una importante ciudad que, gracias a su ubicación estratégica, mantuvo contacto con Chichén Itzá y Mayapán.

Caracol-Punta Sur es un sitio que se localiza en la Isla de las Golondrinas, Cozumel, y al que le fue dado su nombre a partir de los caracoles que ornamentan la pequeña cúpula que corona la techumbre de este pequeño templo; también se le conoce como “Tumba del Caracol”.

En el imaginario popular se dice que el viento hace silbar los caracoles y que los antiguos mayas lo relacionaron con los huracanes, y con el culto al viento; sin embargo, no existe evidencia concreta que así lo demuestre, como tampoco existe ninguna asociación del edificio con la diosa Ixchel, a la que los cronistas españoles del siglo XVI vincularon con la Isla de Cozumel y sus edificios. La singular decoración de la techumbre de este edificio es única en la región, lo que hace altamente recomendable su visita que incluye una vista excepcional del mar de la Punta Sur de la isla de Cozumel.

Y es así que llegamos a la parte suroeste del Caribe Mexicano, donde podemos localizar la zona arqueológica de Chacchoben. Se trata del asentamiento de mayor importancia detectado a la fecha en la Región de los Lagos, cuya ocupación inició 300 años antes de nuestra era y que comprende alrededor de 70 hectáreas, donde se ubican conjuntos arquitectónicos de carácter público con diferentes funciones cívicas, religiosas y administrativas.

Al día de hoy, no se tienen evidencias que permitan conocer el nombre que tuvo el sitio en la época prehispánica, por lo cual se retomó el nombre del Ejido donde se ubica, y que puede traducirse del maya como “Lugar del maíz colorado”. Las únicas dos estelas con inscripciones jeroglíficas encontradas a la fecha resultan ilegibles debido a su deterioro, por lo cual solo se puede asumir, por el momento, que Chacchoben era un sitio importante vinculado a alguna capital regional mayor.

A 81 kilómetros al noroeste de la ciudad de Chetumal se encuentra Kinichná, también conocido como Dzibanché, nombre que Thomas Gann (arqueólogo amateur inglés) le asignó en 1927 y es un vocablo maya que significa “escritura en madera”. El asentamiento ocupa una extensión de más de 40 km2 y se conforma por cuatro grupos de arquitectura monumental: Dzibanché o Grupo Principal, Complejo Central o Grupo Lamay, Tutil y Kinichná, los cuales tuvieron funciones específicas, intercomunicados por sacbés o caminos blancos mayas. La existencia de textos jeroglíficos grabados en los monumentos y hallazgos de ofrendas suntuosas en cámaras funerarias, denotan que Dzibanché estuvo involucrado en la conquista de varios pueblos durante más de dos siglos.

Recorrer estos vestigios mayas permiten viajar en el tiempo y conocer más acerca de una de las culturas más enigmáticas e importantes de la historia; el Caribe Mexicano invita a disfrutar de esta riqueza cultural que, sin duda, despertará al explorador que llevamos dentro y nos conducirá en medio de la selva para descubrir estos secretos arqueológicos.

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