Covid-19 destapa la crisis laboral

  • El mercado del trabajo atraviesa una de las peores momentos de la historia

 

Clase Turista


El mercado del trabajo atraviesa una de las peores crisis de la historia. Especialistas señalan que hay tres indicios del impacto laboral que tuvo el Covid-19: a) el cierre temporal o definitivo de centros de empresas, b) la pérdida de horas trabajadas y c) la caída de ingresos provenientes del trabajo.

Los datos son contundentes. Si comparamos el último trimestre de 2019 con el segundo de 2020, se estima una pérdida de horas de trabajo del 17.3%, lo que equivale a 495 millones de empleos a tiempo completo.

Está claro que ha aumentado el desempleo y, sobre todo, la inactividad. Además, un informe de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) muestra escepticismo ante las posibilidades de recuperación.

Por otra parte, se calcula que los ingresos provenientes del trabajo han caído en un 10.7%, esto es, en 3.5 billones de dólares estadounidenses o, dicho de otro modo, en el equivalente al 5.5% del PIB global.

De acuerdo con TallentiaMX, que dirige Elías Micha, las naciones con ingresos medianos bajos han sido a los que peor les ha ido (como México), pues en promedio registran una pérdida del 15.1% de sus ingresos laborales. Considera que la subcontratación es una de las herramientas fundamentales para impulsar el empleo.

La OIT menciona que a mayores incentivos fiscales, menor ha sido la pérdida de horas de trabajo. Estas políticas públicas también han servido para promover la inversión, proteger a las empresas de la quiebra, disminuir la caída del consumo y estimular en general las actividades económicas.

Los países con ingresos medios bajos han sido los que menos recursos han destinado a atender los efectos de la pandemia, de modo que han sido los más abatidos laboral y económicamente.

En naciones con un promedio alto de ingresos, el monto de los incentivos fiscales equivale al 10.1% de las horas trabajadas y se perdieron solamente 9.4% del total de horas trabajadas, mientras que en los países con ingresos medianos bajos estas cifras son de 2.4% y 14%, respectivamente, lo cual corrobora que entre más inversión y estímulos fiscales menos trabajos se perdieron.

Simultáneamente, esto prueba que la estrategia de México (de no implementar políticas fiscales sustantivas ante el coronavirus) fue, cuando menos, cuestionable. Las autoridades solamente destinaron 0.7% del PIB en medidas específicamente diseñadas para atender la crisis.